Nunca me acostumbraré, nunca…

…para describir lo que vi y lo que sentí, cuando nos hemos enfrentado a las bajas circunstancias en las cuales viven las familias de nuestras futuras niñas y niños de la Sabaneta. Mi alma se quemó, mi estómago se congeló y el almuerzo se me pegaba en la garganta. Nunca me acostumbraré, nunca…
Humildad es una cosa, pero ni con mi mejor voluntad logro a relacionar esas circunstancias de vida con la palabra humildad. En este mar sin límites de necesidades llevaremos nuestra gotita de agua.