Nicaragüita

País de las almas divididas, te extrañaré.
La melancolía en los ojos, mientras tu boca sonríe.
Carcajadas ruidosas y charlas susurradas, zapatos fregados y pelos peinados.
Pieles cicatrizadas, como símbolos del pasado.
País con tierra amarilla, quemada por el sol, decorada con árboles florecidos.
Cielo azul pálido, cielo azul brillante.
Siempre repetido el marrón, el verde y el rojo en todos los tonos.
Me enseñas el valor de la vida.
Nacimiento y muerte, principio y fin y en medio lo más importante.
El deseo por lo moderno, aferrándose a lo antiguo.
Progreso y estancamiento, mucho estancamiento.
Esperar…, y esperar, tiempo para observar, tiempo por el humano.
En las calles pequeños bandidos, chinelas, traqueteos de pezuñas y coches sonorosos.
Ecos de gritos de una casa, una quieta viejita en una mecedora.
Todos los opuestos unidos, y sin embargo, uno y otra vez de nuevo separados.
Fuegos chisporroteas, olores de alimentos, y niños con círculos oscuros debajo de sus ojos.
Vistazos en vidas extranjeras, sólo breves momentos entre puerta y ventana.
Por encima de todo, coloridas bolsas de plástico, cuneándose en lo ardiente del sol.
Con Polvo en los ojos, una última nebulosa puesta del sol.
(Carla Westenberger)

Carla nos ha apoyado hace 2 años como practicante. Ella es la artista que ha embellecido con nuestr@s niñ@s el muro de nuestro patio, y ni solamente en nuestro patio ha dejado profundas huellas de cariño. Acompañada de su mamá Barbara ella ya ha regresado a las raíces del lugar, que fue una etapa muy formativa por su vida. Hemos pasados juntos un mes muy maravilloso, que en dos años seguramente repetiremos, ;-).
Carla