Nicaragua

…pero ahora que ya sois libre, Nicaragüita yo te quiero mucho más…
Carlos Mejía Godoy

La ciudad de Granada, una de las ciudades coloniales más antiguas de América, se ha desarrollado mucho en los últimos años gracias al turismo. Sin embargo, el número de familias en situación de grave necesidad no ha disminuido; y la brecha entre pobres y ricos se ha hecho más grande y profunda.

El interés turístico ha provocado un gran aumento en el precio de la vivienda en el centro de la ciudad, y muchas familias de pobres recursos económicos se han visto desplazadas a las afueras de la ciudad, en barrios que en muchas ocasiones no reúnen los mínimos servicios básicos que definen una calidad de vida digna.

De momento el progreso económico le sigue dando a la espalda a millones de nicaragüenses, que se ven obligados a vivir en la pobreza o abandonar Nicaragua, en busca de una emigración que les ofrezca más oportunidades. Con la esperanza a una vida en dignidad, y a encontrar mejores oportunidades a los mercados de trabajos, muchos nicaragüenses se ponen en el riesgo, a abandonar Nicaragua ilegalmente en un país vecino.

La canción “Que triste se oye la lluvia” del autor Marco Antonio Solís describe la vida diaria de millones de personas en la región centroamericana:

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Que triste se oye la lluvia
en los techos de cartón
Que triste vive mi gente
en las casas de cartón.
Viene bajando el obrero
casi arrastrando sus pasos
por el peso del sufrir
Mira que es mucho sufrir
mira que pesa el sufrir.
Arriba deja la mujer preñada
abajo esta la ciudad
y se pierde en su maraña
hoy es lo mismo que ayer
es un mundo sin mañana.
Que triste se oye la lluvia
en los techos de cartón
que triste vive mi gente
en las casas de cartón.
Niños color de mi tierra
con sus mismas cicatrices
millonarios de lombrices
y por eso que triste viven los niños
en las casas de cartón.
Que triste se oye la lluvia
en los techos de cartón
que triste vive mi gente
en las casas de cartón.
Usted no lo va a creer
pero hay escuelas de perros
y les dan educación
para que no muerdan los diarios
pero el patrón, hace años, muchos años
que esta mordiendo al obrero.
Que triste se oye la lluvia
en los techos de cartón
que lejos pasa la esperanza
en las casas de cartón
Marco Antonio Solís