Ay Nicaragua, Nicaragüita

Hemos pasado un hermoso día, el eco de los cantos infantiles desaparece lentamente y se mezcla con el ruido de las explosiones y el zumbido de los helicópteros, dando vueltas en el cielo nocturno, donde ni una sola estrella brilla. Mientras la gente se batalla entre sí, cada disparo destruye un trocito más del sueño, que he soñado por un futuro harmonioso para nuestras niñas y niños de este lindo país. Mis emociones se desbordan y dejan que las lágrimas corran salvajemente por mis mejillas.