Baterías bien cargadas…

…todos completos y de buen humor, porque hasta 5 de febrero todavía disfrutaremos las vacaciones escolares de nuestros queridos.
Gracias a nuestros donadores fieles hemos podido comprar 12 computadoras, para que por fin también nuestras niñas y niños de Los GUSANITOS Sabaneta pueden aprovecharse del instrumento importante de la informática en la educación.
Aparte de febrero 2018 se encontrarán 35 de nuestros 40 niñas y niños del Tamarindo en edades escolares. Una medida urgente fue la expansión del mueblaje educativo, que hemos podido realizar. Ya que era urgente a ampliar nuestra sala de informática, que hace dos años hemos aplazado, en que hemos educado muy pegado el uno al otro. Ahora brilla con 16 asientos en vez de 10 en los años pasados.
Otra necesidad era el espacio educativo de nuestras niñas y niños de la preescolar, que en conjunto ya son 12 en el Tamarindo. Así les hemos creado su propio espacio en el “antiguo cine”, mientras le hemos pintado y equipado con un ambiente adaptado a sus necesidades. Así también ellos pueden dedicarse a sus juegos educativos en tranquilidad y arreglar sus tareas, que van a traer de la escuela.
Todavía hay mucho que hacer, porque nos faltan los últimos muebles, aquí y allá faltan murales alegres, etc., etc., etc. Como cada año tenemos que irnos a Managua, a comprar montones de libros escolares, cuadernos, materiales escolares y juguetes educativos por nuestros 60 niños y niñas en edad escolar. Pero como dije: Andamos con las baterías bien cargadas, gracias a nuestros donadores tenemos el dinero para comprar lo necesario y contamos con el apoyo de nuestras niñas más grandes, que nos ayudan donde pueden. Así nuestro pequeño paraíso poco a poco brilla en un nuevo vestido.
Espero que ustedes también han iniciado el año con suficiente energía y optimismo que les durará hasta diciembre, ;-).
Y por fin una fotito con Stephany, Génesis, Javiera, Daysi y Anita – nuestra visitante fiel de parte de Los GUSANITOS Suiza – pintando unos muebles nuevos en colores alegres.
Un abrazo que rompe y saludos cariñosos
(Priska Buchmann Scherer)