Dedicación, amor, y mucha paciencia

Después de la exitosa Inauguración del 1 de mayo, el 2 de mayo ha empezado “la seriedad de la vida” en Los Gusanitos Sabaneta, con nuestros primeros 10 niños y niñas. Os contaré un poco la vivencia que hemos presenciado, en el que iniciamos una ardua labor.
Comenzando con muchas energías, grandes metas y retos por cumplir, logramos apreciar en las últimas semanas la inmensa debilidad que hay en el aprendizaje y en el desarrollo en general de cada uno. Hemos analizado las primeras notas de Adriana, Geovanny, Oscar y Karen, evaluando unas calificaciones tristes, en el que se imaginarán como estarán. Por esta razón se les hablaba de retos a realizar que lograremos poco a poco, con dedicación, amor y mucha paciencia, sin que falte utilizar la constancia para llegar a perseverar.
También les cuento la manera en que los niños se alegran y se divierten, con solo el hecho de estar con nosotras, ni siquiera desean volver a casa a la hora en que tienen que retirarse.
Maxi (2½ años) es uno de ellos, que disfruta el jugar con las madrinas. Al principio viendo, sin parar de llorar, sin expresar ni una sola palabra. Un avance que se ha logrado con él, es que ha dejado de llorar y ha empezado a disfrutar de su niñez. Ya pide agua y repite palabras, que nos da mucha risa. Cuando preguntamos a Maxi: “¿Quieres repetir comida?” o “¿Quieres fresco?” o cualquier otra cosa: Él generalmente contesta con un “NO”, queriendo decir un “SÍ”. Mientras tanto nos hemos acostumbrado. A pesar de su vocabulario limitado, sabemos lo que Maxi nos quiere decir.
Su hermana Adriana (12 años) no se queda atrás. Desde el 2 de mayo ella va diario a clase, aunque al principio le dio mucha pena irse con lo chiquititos en el 1°. Mientras tanto, su espalda se ha estirado un poco, ya casi no anda como abuelita de 80 años, con un moño maltratado. Es decir, que su autoestima en corto tiempo ha crecido, por lo menos un poquito. Entre otros, esa “culpa” tienen las manos mágicas de nuestras madrinas Kelly y Andrea. Resulta la triste realidad, de que el cabello de Adriana nunca en su vida ha visto un champú, ni si quiera un peine. Así nuestras madrinas la embellecieron en un largo procedimiento, acompañado de muchas ¡YYYAYYY’s! de parte de todas las involucradas. Pero valió la pena, ahora Adriana constantemente muestra una enorme sonrisa llena de alegría, en lo que ella expresa que le gusta mucho el cambio que se le ha realizado. A partir de ese instante, ella los fines de semanas llega a mi puerta, pidiéndome un peine para embellecerse.*
Así nos alegramos de los pequeños-grandes avances, que hemos logrado en poco tiempo con nuestras primeras 10 queridas y queridos.
En los últimos días, Priska y yo hemos visitado varias “viviendas” de futuras niñas y niños. Fueron días durísimos, el enfrentarse con las realidades inhumanas en las que viven las familias de nuestros futuros pequeños. Días tristes, que nos dieron noches de insomnios, lagrimas, cólera y mucho más. Así nuestras emociones tenían que aguantar unas y otras tormentas, por nuestra infinita impotencia.
A partir del 1° de junio vamos a aumentar la cantidad de niñas y niños de 10 a 28 y continuaremos más adelante informándoles sobre sus avances.
*Nota: Nos gustaría mucho regalarle a Adriana su peine, sus jabones, etc. para usarlos en casa. El problema es, que ella no los tendrá ni un solo día, sin que sus propios familiares se los arrebate, para cambiarlos por dinero.
(Ingrid De Los Ángeles Maltéz Mejía)